Gestion Emprendedora


El deporte de los Gestores: el montañismo – Parte 2 by cardume
diciembre 17, 2007, 6:20 pm
Filed under: 746, calidad, competitividad, Costos, Emprendimiento, Gestión, gestionemprendedora, negocios

En una excursión de montaña lo más importante es uno mismo. Una persona que no se ame a si misma, simplemente muere, porque es un deporte extremo. En las alturas y precipicios uno está solo, aunque esté rodeado de gente, y sólo se vale de si mismo y de su equipo. Por lo tanto, hay que estar conscientes de que el éxito y la seguridad se alcanzan cuando se sabe preparar y cuidar del cuerpo y utilizar la mente. En el caso del cuerpo, las principales atenciones deben ir hacia los pies, muslos, región genital, caderas, hombros y cuello. Para la mente, ayuda mucho practicar la meditación, es decir, aprender a poner la mente en blanco y desligarla de las exigencias del cuerpo. Todo es cuestión de disciplina, y de saber algunos trucos y aplicarlos cuando sea pertinente. No es difícil, y termina transformándose en un hábito. El objetivo es disfrutar y sobrevivir. Comenzaremos por el cuerpo:

La ropa debe ser adecuada, preferible de lana, aireada, no muy suelta. No se olviden de llevar una muda seca, por lo menos. Cúbranse todo el cuerpo: no se darán cuenta pero en las alturas el aire menos denso provoca quemaduras del sol que pueden ser severas. Un casco de escalada es necesario; si no lo tienen, uno de construcción protege bastante (yo lo prefiero, es más barato y aireado). Después de todo, si se despeñan desde una cierta altura (digamos, unos 100 o 200 metros), no importará si llevan o no casco. El casco es para los cascotes que caen desde arriba en las escaladas. Los pantalones deben tener varios bolsillos, en los cuales se coloquen las cosas más importantes, como botiquín mínimo, instrumentos, etc.; de esta manera, si tienen que sacrificar la mochila, dispondrán por lo menos de una aspirina y de una brújula.

Los pies son las ruedas del excursionista. Si les fallan, conocerán lo que es llorar de dolor. Para un buen funcionamiento, es necesario utilizar el calzado adecuado, preferible de media caña, con talón fuerte (que sostenga bien el tobillo). Hay modelos especiales para caminata o trekking. Un error muy frecuente y que se paga caro, es el usar tenis en la creencia de que se camina más descansado, y lo único que se logra es que los músculos del pié se suelten y terminen agarrotados. Deben usar medias de lana, de preferencia gruesas, y llevar todos sus medicamentos y cremas si es que sufren de hongos o erupciones. En caso de que no lleven pomadas antimicóticos acostúmbrense a orinar en sus pies (especialmente la zona de los dedos), es un truco muy efectivo aunque repulsivo. Les recomiendo que usen talco antes de ponerse las medias, mejor si es antiséptico.

Los muslos, las nalgas, y la espalda son las masas musculares que más utilizarán en su caminata: cuídenlos. Eviten golpes, o movimientos bruscos, y sobretodo enfriamientos. Si notan que comienzan a acalambrarse, deténganse hasta que se reponga el equilibrio láctico en esas zonas: es mejor perder un par de horas esperando, que no poder moverse por acalambramientos severos.

La región genital es muy afecta a humedecerse, sobretodo en los hombres, mojando la ropa interior y provocando rozamientos en las corvas y en los genitales. Usen talco para mantener la zona permanentemente seca. Los calzoncillos deben ser ajustados (nada de huevos bamboleándose), y lleven una pomada grasosa (de esas que usan en los bebés) en caso de ulceraciones.

Las caderas son las que soportan el peso de la mochila, y permiten acompasar el paso. Es conveniente colocarse una faja para evitar estiramientos. Recuerden que una cadera dolorida equivale a invalidez e invalidez en el monte equivale a muerte muchas veces. ¿A quién van a pedir ayuda, en esas soledades, sin poder ni caminar siquiera? La faja me ha salvado en muchas ocasiones, y se me ha hecho un hábito el usarla. Me refiero a esas fajas ortopédicas, con ballenas; las de neopreno azul, que venden en la calle, no sirven para estos efectos porque no tienen capacidad de sostener la estructura del cuerpo, aunque son muy útiles en otros menesteres, como sujetar un brazo dislocado al cuerpo (y son livianas y baratas).

Los hombros soportan la presión de las cintas de la mochila, por lo que deben tener la precaución de colocarles soportes mullidos. Las espumas (esas de colchones) son muy útiles para evitar que los hombros terminen agotados, doloridos, o simplemente dislocados. Si no tienen espumas, una cama de hojas en cada hombro ayuda. Esto nos lleva a la pregunta ¿cuánto peso en la mochila? La norma es que no exceda del 25% del cuerpo, ojalá menos. Es decir, si pesan 80 kilos, no porten una mochila superior a 20 kilos, de ahí para abajo. Y debe estar bien estibada: lo más urgente y pesado arriba, nunca en la cadera, porque así podrán controlar el peso del equipo en la escalada. No lleven peso lateral (cangureras en la cintura, por ejemplo) porque los pueden desestabilizar. La parte superior de la mochila debe contener el 40% del peso total de la misma.

El cuello termina tensionado por el esfuerzo de caminar y portar la mochila. Una pomada relajante (aunque sea menthol) es bienvenida después de una caminata o escalada intensa, sobretodo aplicado en la región de la nuca y sus músculos. En general, es conveniente tomarse una pastilla que contenga vitamina B12; personalmente, terminada mi excursión me tomo una píldora de Flogiatrín Forte, que es un relajante muscular con B12, y así evito los efectos de las macurcas.

Usar gafas es conveniente, y obligatorio en la nieve. Personalmente no me gustan, porque es difícil superponerlas en los anteojos, aunque he encontrado una buena solución en las de motos. Pero el resplandor del sol es fuerte en las alturas, y entre llevar colirios y gotitas para los ojos, o estar lloriqueando todo el tiempo, mejor es protegerlos. Otro equipo auxiliar importante es el arnés, pero ya hablaremos de eso.

Respecto a la mente, hay que ser positivos y triunfadores. El ideal es la práctica de alguna disciplina mental que les enseñe a meditar, es decir, a colocar y mantener la mente en blanco, vacía, y a relajar los músculos. Si no practican ninguna, acostúmbrense a este pequeño ejercicio: cierren los ojos e imaginen que van limpiando con un plumero todo lo que piensan, sucesivamente a medida que aparecen los pensamientos, y verán que a poco la mente comienza a vaciarse y Uds. experimentarán un relajamiento descansador. Acostumbren a hacerlo varias veces al día, y se sentirán más descansados. Mientras suben cerros, o escalan montañas, la mente debe ir en blanco, totalmente en blanco. Solo el cuerpo debe moverse, en forma autómata. No deben tener conciencia de los pasos que dan. De preferencia, la vista debe fijarse en el suelo y no mirar el objetivo: cuando lo miran, comienza a trabajar la psicología y a generar desaliento. El objetivo debe llegar a Uds., no Uds. al objetivo. El paso debe ser regular, acompasado, lento: administrar la reserva de oxígeno que tienen repartida por todos sus músculos. Recuerden que si no la administran bien, comenzarán a generar ácido láctico y a experimentar dolores y calambres. Un truco que ayuda bastante es hacerse de un bastón, tipo cayado. No les ayudará a sostenerse, pero la sensación de ir apoyado es un recurso que la mente agradece mucho. Existen bastones de duraluminio pero son caros: un palo basta.


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: