Gestion Emprendedora


El deporte de los Gestores: el montañismo – Parte 5 by cardume
diciembre 19, 2007, 4:46 pm
Filed under: 746, calidad, competitividad, Costos, Emprendimiento, Gestión, gestionemprendedora, negocios

La salud es lo más importante, más que el dinero o cualquier otra cosa. En una excursión es vital, por lo que debe ser objeto de prioridad máxima en nuestros esfuerzos. No quisiera verlos en medio de la nada, lejos de todo, y sin saber cómo parar una diarrea galopante o sin saber cómo recuperar las energías o bajar la fiebre. Aquí van algunos pequeños consejos, productos de la experiencia, para: a) mantener un estado de salud normal durante la excursión; y b) curar esos pequeños y grandes problemas que aparecen, y que son molestosos y a veces inhabilitantes.

La mantención del estado de salud (definido como tener el cuerpo en su máximo potencial de esfuerzo físico y anímico) depende de la historia. Si somos de contextura enfermiza, mejor es que no hagamos montañismo: más temprano que tarde algo nos va a pasar allá arriba. Si aún queremos hacerlo, por porfiados o por caracter, entonces debemos prepararnos. Lo mejor es acudir a nuestro médico y hacer que él nos diseñe un programa de ejercicios y nutrición. Considerando que las piernas son el principal medio de transporte en una excursión, e independientemente de lo que su médico le diga, búsquese un edificio alto (digamos, unos 10 o más pisos) y acostúmbrese a subirlo a pié, piso por piso, por lo menos día por medio. Verá que hasta embellece con el ejercicio, y sus piernas se transformarán en columnas de acero. También puede asistir a un gimnasio, que igual le irá bien allí. Lo importante es llenar la historia de esfuerzos repetidos, de manera que el futuro sea encarado con optimismo, por lo menos desde el punto de vista de las expectativas.

Si sufre de dolencias incapacitantes, mejor no lo intente. Si tiene asma, o enfisema, o su hígado anda mal, o su colesterol por las nubes, mejor no lo intente. Si sufre de ligamentos o rótulas en mal estado, mejor no lo intente. Si sufre de diabetes, no debería tener problemas si la tiene controlada (yo sufro de diabetes II y subo cerros de más de 5.000 metros). El montañismo demanda mucho esfuerzo, y hay que encararlo con responsabilidad. No olvide nunca que el esfuerzo no es más que la transformación de azúcares en energía. Si la máquina está fallando, esa energía o será insuficiente o simplemente no estará disponible.

Supongamos que tenemos un cuerpo catalogado de normal. Entonces, debemos aprender a excursionar. Nuestra capacidad de carga debe ser ocupada racionalmente (nunca más del 25% del peso del cuerpo), y en una posición adecuada, en la espalda y apoyada en las caderas. No es lo mismo 20 kilos sobre la cabeza que en una mochila apoyada en la espalda, o colgando de un brazo. En segundo lugar, hay que aprender a respirar: hondo, acompasado, regularmente. No perder el aliento es vital; si lo pierde, no lo recuperará tan fácilmente aunque se tienda a descansar por un par de horas. El ideal es caminar sin conversar: es increíble como perjudica la charla ya que descompagina cualquier marcha y desnivela la respiración. En tercer lugar, debe aprender a ascender y descender por las cuestas. No olvide que su camino raramente será plano y regular.

Para ascender, hay que dar pasos cortos, pisar con la punta de uno de los pies, e impulsarse, dejando caer todo el peso del cuerpo en el otro pié y en un nivel superior de la cuesta. Repetir este método de marcha hasta que se quiera, y luego repetir con la otra disposición de pies. Con el tiempo, se tiende a especializar los pies, y uno lo hace en forma mecánica. Para descender, dar pasos muy cortos pisando en la planta de cada pié. No pisar ni con el talón ni con la punta, porque pueden resbalar. Con este método pueden acometer cuestas de unos 45 grados sin problemas.

Si fuera necesario correr, para buscar ayuda por ejemplo, el mejor método es hacerlo de costado (como si fuera avanzando hacia un lado con la espalda apoyada en una pared). Es el método Ninja; así usted puede correr kilómetros sin cansarse. También puede correr de frente, como lo hacemos normalmente, pero con el método que les indico podrán recorrer grandes distancias sin cansarse, y con un mejor control del equilibrio de su cuerpo.

Deben administrar muy bien el input/output del alimento y el agua. No llenar demasiado el estómago (con las dietas livianas que se usan, esto es poco probable que pase) y sobretodo no saturar el estómago de agua. Si beben hasta que el líquido les suene al caminar, esta MUY mal. Preferible es ir tomando pequeños sorbos mientras se camina, que darse un panzazo de golpe: el cuerpo dedicará energías a asimilarlo, y se deshará del sobrante a través de la orina o la transpiración. Y el agua es más preciosa que el oro en esas soledades. Respecto a las frecuencias de las comidas, no conviene romper los hábitos: siga los mismos horarios de su vida normal. Su cuerpo es una máquina programada para funcionar bajo rutinas; romperlas puede exigir energía de más.

Evite el sol, las insolaciones, los vientos fríos, las mojadas sin razón. Muchos principiantes hacen cuestión de vida el ensuciarse como cerdos en una salida, como para decir yo estuve allí. En realidad, lo único que prueban es que son unos sucios.

Las paradas de descanso deben ser programadas. Normalmente se programan en el momento de hacer la hoja de ruta. Si no lo han hecho, acostúmbrense a imponerse un ritmo: 3 horas de camino, ½ hora de descanso. Este es el mío, que me permite avanzar entre 20 a 30 kmtrs. en una jornada de esfuerzo. Cada cual que adopte el que le convenga, dadas sus condiciones físicas.

Un detalle que no aparece en ningún libro: cuide su régimen intestinal. Es decir, su caca. Sobre 1.500 mtrs. de altura la digestión se hace más lenta para los que vivimos al nivel del mar, y mientras más arriba llega hasta desaparecer. Esto es peligroso, porque se corre el riesgo de una constipación seria. Hay que regular de alguna manera el funcionamiento del intestino, ya sea con píldoras de ciruela, o ya con ejercicios ad-hoc. Pero hay que hacerlo: si le meten algo al cuerpo, algo tiene que salir ¿no? Y mejor que salga pronto.

Respecto a las fracturas, y su correspondiente entablillado, en cualquier encontrarán como entablillar en cada caso, de qué manera inmovilizar los músculos, etc. De todas maneras, hay que estar conscientes de que en el 99% de los casos éste es un capítulo para ser leído cuando uno viaja acompañado, es decir, tiene a alguien que lo ayude a movilizarse y llegar a algún puesto de socorro o a alguna casucha perdida en el monte (existen personas que viven solas por allí). En los casos de locos como yo, que acostumbramos a viajar solos e internarnos por esos bosques y esas alturas, el asunto es más sencillo: o somos capaces de movilizarnos solos aunque sea reptando, o nos quedamos tranquilos esperando que las horas pasen y llegue el final. ¿Qué más vamos a hacer? De todas maneras, no aconsejamos el montañismo solitario ya que hay que tener mucha experiencia para practicarlo. Los países como Chile son privilegiados porque no tienen fauna grande y peligrosa, y hasta pueden pedir ayuda mediante una fogata porque tienen cuerpos de guardianes de bosques y esas cosas; pero en otros países como Bolivia, sólo queda resignarse y hacer recuento de lo vivido para responder el examen final. El final no tarda en llegar, ya sea por la fractura misma y sus complicaciones o porque uno se pone en la cola de la cadena alimenticia de otro ser vivo. Por lo tanto, para los principiantes, NUNCA HAGAN MONTAÑISMO SOLOS. Y para los que no son principiantes, hasta que no estén en condiciones de asumir que la muerte es algo natural y puede llegar en cualquier momento y por cualquier causa, mejor es que TAMPOCO SALGAN SOLOS.

El botiquín debe contener todo lo necesario para atacar las dolencias previsibles. Aspirinas, Ibuprofenos, píldoras contra esto, píldoras contra esto otro. Cada uno tiene un inventario de dolencias que atender. Lo que no debe faltar nunca es pomadas anti golpes (el mentholatum es excelente, para eso y más), píldoras relajantes musculares (para después de un esfuerzo intenso; yo uso Flogiatrín Forte con B-12), píldoras antirreumáticas (uno nunca sabe cuando aparecen esos molestos dolores del ciático o espalda; yo uso Lertus 75 y en un par de ocasiones han salvado mi estadía en la montaña). Fíjense que lo que defino como obligatorio tiene que ver con el funcionamiento de la masa muscular.

También deben familiarizarse con las plantas y árboles de la región a la que van, y aprender a conocer sus capacidades terapéuticas. Muchas veces tendrán que recurrir a la botica del Señor, así que es mejor que sepan distinguir el árbol de la quinina o la planta de menta o coca silvestre, o el aloe y sobretodo saber para qué sirven. Si sufren un golpe fuerte, y no tienen mentholatum, ¿qué hacen? Buscar un árbol de cuchi, sacarle un poco de su corteza, y amarrarla fuerte en la zona magullada. Si sufren de fiebre y diarrea, buscar un árbol de quinina y masticar un poco de su corteza. Si se sienten mal, una infusión de la enredadera de canela o de uña de gato los aliviará. Y así sucesivamente. La mejor farmacia la tendrán ante sus ojos si la saben ver.

Buena suerte, y sobretodo buena salud. No se olviden que el mejor montañista no es el que llega más alto sino el que regresa a casa. Ahhh, y no olviden andar siempre con algún Manual de Primeros Auxilios.


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