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El poder de David en el mercado de granos by cardume

Una pequeña bolsa de EE.UU. es invadida por especuladores. La casi desconocida Bolsa de Granos de Minneapolis (Minneapolis Grain Exchange, o MGEX) pasó a ser, de repente, uno de los sitios más atractivos del mundo financiero. Eso porque su principal producto, el trigo utilizado en la producción de pan y pizza, ha batido récords, enriqueciendo a granjeros y alentado temores sobre una posible escasez.

“Estamos haciendo lo que nunca habíamos hecho en el mercado del trigo”, dice Rich Feltes, vicepresidente y director de investigación de mercados en MF Mundial. “Es absolutamente alucinante”.

El miércoles, en la MGEX, el trigo cerró a US$20 el bushel, cuando hace solo un año valía US$5 dólares. El lunes, el precio del grano rojo o de primavera cerró con récord de US$24 dólares el bushel, alcanzando US$25 durante la jornada.

Tradicionalmente, ha sido el Chicago Board of Trade el que ha manejado el mercado del trigo, pero eso empezó a cambiar en enero pasado, cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó que la cosecha de invierno había sido menor de lo previsto. Eso ha puesto presión sobre la próxima cosecha, aún en los campos, justamente la del grano rojo de primavera que se comercializa en la centenaria bolsa de Minneapolis.

Esta ciudad de Minnesota se ha convertido en epicentro de la escasez mundial de trigo, la cual ha sido causada por la sequía en Australia y el mal clima en otros países productores. Se prevé que este año las reservas mundiales caigan a los niveles más bajos en 30 años, mientras que en EE.UU., el inventario descenderá a su nivel más bajo en 60 años, según cifras del Departamento de Agricultura de EE.UU.

Sin embargo, los corredores de la bolsa de Minneapolis temen que los precios del trigo hayan subido demasiado y que el mercado se derrumbe. El promedio diario de transacciones en la bolsa ha pasado de 6.800 el año pasado a unas 9.600 este año, según MGEX. Los contratos incluyen futuros de trigo rojo de primavera, opciones e índices, pero tienen que ver principalmente con el grano rojo. El volumen relativamente limitado de transacciones en Minneapolis (en Chicago se transa un promedio de más de 123.000 contratos diarios) también puede haber contribuido a la disparada en los precios.

“Es una volatilidad sin precedentes”, dice Mark Bagan, director ejecutivo de MGEX. “Con la volatilidad, hay más oportunidades que nunca… pero la gente es muy cautelosa con lo que está haciendo”.

Por otra parte, es muy probable que el aumento de los precios incentive a los agricultores a sembrar más trigo, además de maíz y soya. Los precios para estos dos commodities ya estaban al alza, en parte, por la alta demanda por biocombustibles, lo que ha generado más plantaciones.

En los campos de EE.UU. ya se ve un incremento en la superficie cultivada con maíz y soya y este año alcanzará 91 millones de hectáreas, la cifra más alta desde 1984, según el Departamento de Agricultura.

La producción mundial de trigo podría alcanzar una cifra récord si el clima es favorable. En EE.UU., la superficie cultivada llegará a 26 millones de hectáreas; comparada a 24 millones de hectáreas el año pasado. De todos modos, no se espera que el aumento de la oferta posibilite una reposición de los inventarios porque la fuerte demanda reciente ha hecho que las reservas sean escasas.

El alza en los mercados agrícolas, sumada a los altos precios del petróleo (los contratos futuros de crudo han superado la barrera de US$100 el barril esta semana) han contribuido a un aumento de la inflación en EE.UU. y todo el mundo. En 2007, los precios de los alimentos en EE.UU. subieron un 4% frente al año anterior, el nivel más alto desde 1990. Los especuladores también han ayudado a disparar los precios de los cereales, al buscar alternativas para estacionar su dinero fuera del mercado de valores. Tradicionalmente, los commodities agrícolas tienen una baja correlación con las tasas de interés, acciones y mercados de divisas.

Otra consecuencia de la ola alcista de los cereales es que el suministro alimentario está cada vez más politizado, a medida que los países importadores temen ser susceptibles a la volatilidad de los mercados y suministros cada vez más escasos, una situación que podría traducirse en hambrunas, revueltas y otros problemas.

Para lidiar con los altos precios, los países productores han comenzado a racionar los suministros con aranceles o impuestos.

Kazajstán anunció el lunes que impondrá aranceles a sus exportaciones y Jordania ha buscado en los mercados la forma de abastecer sus reservas nacionales de trigo lo suficiente para seis meses. Siria canceló algunos de sus contratos de exportación y un periódico egipcio acusó a ese país de “utilizar el trigo como arma” política. Pakistán detuvo parte de la exportación de harina de trigo hacia Afganistán. Cinco de los principales países productores de trigo, Rusia, Kazajstán, Ucrania, Argentina y China, han sacado cantidades significativas de trigo de los mercados mundiales para hacer frente a su déficit doméstico. Estos países representan casi un tercio del comercio mundial del grano, según Feltes, de MF Mundial.

Lauren Etter, Wall Street Journal


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