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Elecciones en EE UU: perfil de la plataforma económica de John McCain (republicano) by cardume

El candidato republicano defiende los recortes de impuestos. Imaginar cómo John McCain, el héroe de guerra y aspirante republicano con las mayores probabilidades de llegar a la Casa Blanca, manejaría la política exterior de Estados Unidos es sencillo. Imaginar cómo McCain gestionaría la economía del país es un ejercicio más difícil.

En una reciente entrevista, McCain ofreció el recuento más detallado hasta el momento de su pensamiento económico.
McCain se definió como un gran defensor de los recortes de impuestos del presidente George W. Bush, por los cuales votó en contra, pero añadió ciertas calificaciones a su reciente promesa de no subir impuestos. El senador también se mostró partidario de un sistema privado de pensiones, el cual Bush intentó imponer en forma infructuosa.

McCain añadió que la Reserva Federal debería recortar las tasas de interés inmediatamente para estimular la economía, pero subrayó que, como presidente, no podría ser tan explícito en cuestiones de política monetaria. “Los presidentes tienen que ser cuidadosos para que no sean percibidos como que están poniendo presión política indebida sobre la Fed”, dijo. “Así que seguramente seré más cuidadoso de lo que soy hoy”.

En momentos en que la economía se debilita, dijo que le gustaría tener un diálogo con los estadounidenses “debido a lo que observamos en los barómetros de confianza del consumidor”.

Pero agregó que el estímulo más potente sería asegurarle a la gente que no aumentará los impuestos y “hacer un llamado por una estrategia significativa, y reitero, significativa, para simplificar el código tributario de modo que sea más equitativo y plano”.

Quienes lo conocen bien creen que una presidencia de McCain sería difícil de clasificar, un conservador de corte populista que actúa más por instinto que por ideología económica.

Para las empresas, eso lo vuelve difícil de predecir; para sus adversarios, difícil de encasillar. En sus 25 años en el Congreso, el senador de Arizona se ha definido en los temas económicos más por sus adversarios que por un principio general.

“Algunas veces él ve excesos en el gobierno y a veces ve excesos en el mundo empresarial y detesta ambos”, dice John Raidt, un asesor político de McCain.

Como presidente o principal miembro republicano del Comité de Comercio del Senado, que supervisa industrias tradicionales como la ferroviaria y sectores como el de Internet, McCain ha presionado a las cadenas de TV para que devuelvan los valiosos espectros de onda, así como a las compañías de cable para que permitan que los consumidores paguen por canales individuales, en vez de costosos paquetes. Pese a estos enfrentamientos, las compañías de medios están entre los mayores donantes a su campaña, dándose cuenta que incluso si no gana las elecciones, aún conservará una gran influencia como legislador.

Sin embargo, sus tareas legislativas no lo han forzado a lidiar con los temas más amplios de impuestos, política monetaria y seguridad social.

En este último tema, McCain señala que, de ser electo presidente, iniciaría negociaciones para arreglar el sistema de seguridad social. El propio sistema proyecta que, para el año 2041 comenzará a arrojar un déficit, puesto que los ingresos tributarios sólo cubrirán tres cuartes partes de los beneficios prometidos.

En cuanto a los impuestos, McCain debe mantener un delicado equilibrio. Por un lado debe cortejar a los republicanos que piden que se mantengan bajos los impuestos, a la vez que insiste en que es el candidato de la disciplina fiscal. En público ha dicho que no elevaría los impuestos, pero en la entrevista con The Wall Street Journal, McCain suavizó un poco su posición.

Tras bambalinas, su campaña está buscando formas de financiar las propuestas tributarias de McCain. Además de extender los recortes de impuestos de Bush, el candidato recortaría el impuesto a los ingresos corporativos de 35% a 25%, con un costo para el Tesoro de EE.UU. de US$100.000 millones al año, calcula Douglas Holtz-Eakin, el principal asesor económico de McCain.

En total, su plan impositivo costaría unos US$400.000 millones al año, según los cálculos de su propia campaña. Tal costo hace difícil que McCain cumpla su promesa de equilibrar el presupuesto a fines de su primer período en la presidencia.

Para pagar por el recorte en los impuestos a las empresas, McCain está considerando eliminar algunas exenciones corporativas señaladas por un panel de reforma tributaria nombrado por el presidente Bush, quien ignoró el informe. El panel delineó diferentes formas para cambiar la legislación tributaria para incrementar la competitividad estadounidense.

El principal esfuerzo regulador de McCain probablemente tendrá que ver con el cambio climático. El senador defiende un plan donde el gobierno fija metas de emisiones y las empresas pueden cumplirlas o comprar permisos para producir dióxido de carbono.

Bob Davis, Wall Street Journal


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