Gestion Emprendedora


En EE UU cede la sed por combustibles fósiles by cardume

En el momento en que el petróleo bate marcas históricas, la pronunciada alza en el precio de la gasolina y la debilidad de la economía empiezan a disminuir la sed de los estadounidenses por el petróleo. En las últimas seis semanas, el consumo de gasolina ha caído un promedio de 1,1% respecto de sus niveles del mismo período del año anterior, según los datos semanales del gobierno estadounidense.

Se trata del declive más sostenido en la demanda en al menos 16 años, a excepción de las caídas que tuvieron lugar después del Huracán Katrina en 2005, que derribó temporalmente buena parte del sistema estadounidense de suministro de gasolina.

En esta ocasión, sin embargo, hay evidencia de que los estadounidenses están cambiando sus hábitos de conducir y sus estilos de vida, lo que podría llevar a una prolongada desaceleración en el consumo de combustible.

A medida que el suministro ha superado la demanda, los inventarios de gasolina han estado subiendo durante los últimos cuatro meses, alcanzando su nivel más alto desde febrero de 1994. No obstante, los precios del combustible en las estaciones de gasolina en EE.UU. ha estado en aumento, debido a la racha alcista del petróleo en los mercados internacionales.

Los inversionistas que buscan comprar materias primas para protegerse del aumento de la inflación han ayudado a que el precio el petróleo superara el lunes su máxima real de US$103,76 por barril, registrada en 1980.

Puesto que las refinerías tienen que pagar más por el crudo que procesan, los precios en las bombas han subido drásticamente. Tal incremento ha desatado preocupaciones de que los precios subirán aún más a medida que la cercanía de la temporada de vacaciones, cuando los estadounidenses abarrotan las carreteras, impulse la demanda. Algunos expertos predicen que el galón de gasolina puede llegar a costar US$4 a mediados de año.

Si los precios del petróleo siguen subiendo en el actual entorno conómico, es probable que los estadounidenses disminuyan aún más su consumo.

Si la economía repunta, sin embargo, el consumo de gasolina podría volver a aumentar. Después de que la economía estadounidense se debilitara entre 1989 y 1991, la demanda de combustible empezó a recuperarse en 1992 y continuó expandiéndose hasta 2007, según los datos de la Agencia de Información de Energía de EE.UU. No obstante, los economistas ejecutivos del sector opinan que la demanda probablemente crecerá a un menor ritmo que en el pasado, debido a las mejoras en el ahorro de combustible.

Los economistas se han preguntado durante años qué tiene que pasar para que los estadounidenses reduzcan su voraz apetito por los combustibles fósiles. Ahora parecen tener una respuesta: un dolor sostenido. Los economistas que estudian los efectos de los precios de la gasolina sobre la demanda señalan que los consumidores tienden a considerar las alzas de corto plazo en los precios como una anomalía y no hacen mucho para cambiar sus hábitos. Tal vez disminuyan otros gastos para compensar adopten medidas de ahorro de corto plazo que son fáciles de revertir, como conducir a menor velocidad o utilizar el transporte público. El impacto es mínimo.

Hoy, sin embargo, el debilitamiento de la economía intensifica los efectos de los altos precios de la gasolina. Al mismo, tiempo, los consumidores sienten en carne propia las repercusiones del incremento de la inflación. En enero, por ejemplo, los precios al consumidores subieron 4,3% frente a igual mes del año previo, la cifra más alta de los últimos 16 años.

La combinación de fuerzas está haciendo que los estadounidenses manejen menos y opten por usar el transporte público. También está sentando las bases para lo que puede ser un prolongado declive de la demanda por gasolina. “Si se piensa que los estadounidenses representan uno de cada nueve barriles de crudo que se consumen en el mundo… y que ese consumo ya no está creciendo como antes, es un cambio estructural de marca mayor en el mercado”, dice Adam Robinson, analista de Lehman Brothers.

Ana Campoy, Wall Street Journal


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: