Gestion Emprendedora


Es cuestión de que dejemos de ser cuadrados by cardume
junio 19, 2008, 8:18 am
Filed under: General

Si aceptamos que la gran mayoría de los consejos y orientaciones de los Consultores en administración se basan en la ciencia, es decir, en leyes de aceptación general que describen comportamientos sujetos a patrones ¿por qué la cantidad de fracasos completos o relativos es tan grande cuando se siguen disciplinadamente esos consejos? Varias veces me he hecho esta pregunta y aún no encuentro la respuesta, pero me voy acercando. Algo tiene que ver la física en ésto: los sistemas con participación humana son sistemas caóticos, en los que la Ley de las Probabilidades no opera según las pautas definidas.

Si una persona de la talla de Henry Kissinger, o de Robert Kaplan, me dan un consejo sobre cómo gestionar, existe una alta probabilidad de que ese consejo terminará dando resultados si es aplicado. En esta lógica, que es la plataforma en la que descansa el negocio de la Consultoría, deberíamos estar llenos de triunfadores y multimillonarios si es que los seguimos porque personas de ese calibre nos llenan de consejos a cada rato en sus conferencias y libros. Ellos mismos, los “aconsejadores”, deberían serlo. Pero la lógica no se da en la realidad. Algo existe que impide que los mismos expertos aprovechen personalmente de su sapiencia.

Somos capaces de calcular, con siglos de antelación, la trayectoria de un gran meteorito que en 530 años más chocará contra la tierra, y sin embargo no somos capaces de anticipar el comportamiento de los mercados con una anticipación de días. Luego de la cuasi debacle de febrero pasado, The Economist publicó que el comportamiento del mercado bursatil se desvió 8 desviaciones estándar de la media, y agregó “algo que la ley de probabilidades niega que pudiera ocurrir en toda la vida del universo”. Y sin embargo ocurrió… y gente experimentada no fué capaz de preveerlo el día anterior. ¿Es que existen los brujos o este es un mundo mágico?

Hemos pensado mucho en este fenómeno, que a veces nos complica la vida (sobretodo cuando trabajamos en modelización matemática), y creemos que no es cuestión de brujerías ni de magia sino de herramientas. Estamos acostumbrados a utilizar instrumentos tradicionales para analizar comportamientos que se mueven bajo otros patrones que no lo son. Percibimos el comportamiento de los negocios a través del prisma de la Contabilidad y de los análisis financieros, que son herramientas que se mueven bajo la lógica de la Distribución Normal, mientras que los fenómenos analizados escapan a ese tipo de comportamiento. La realidad no se mueve en la lógica de que más del 99% de los casos ocurren dentro de 3 desviaciones estándares. Ya lo dijo The Economist. Ya lo demostró la crisis del año 30, en que la desviación fué de 20 desviaciones estándares respecto a la media. Necesitamos herramientas más acuciosas, basadas en las matemáticas de este siglo y el que viene, y necesitamos abandonar los instrumentos diseñados en los años del 1400 DC, como la Contabilidad o el análisis financiero, si es que queremos explicar la realidad tal como ocurre. Si no lo hacemos, esa realidad, tan porfiada, nos seguirá dando sorpresas.

Los autores científicos son mucho más creativos que los financieros, y recomiendo leerlos y seguir sus líneas de pensamiento. Carl Sagan, en su novela Contacto, plantea una interesante interrogante: ¿y si la serie de los números primos, luego del millonésimo dígito se trasforma en una secuencia de 1 y 0, es decir, en un mensaje o una imagen? Imagínense las repercusiones. Por su lado, Isaac Asimov, escritor de ciencia ficción, en su célebre trilogía Fundación plantea el problema del comportamiento humano sujeto a la Ley de los Grandes Números o del Límite Central, al crear un mutante que interfiere con los comportamientos humanos basados en la Distribución Normal. Todo esas ideas, algunas alocadas, constituyen una plataforma más fertil para el análisis que seguir usando herramientas que ya se caen solas a causa del moho de la historia.

No es cuestión de brujería, es cuestión de calidad en las herramientas usadas para el análisis. Es cuestión de que nos atrevamos a pensar. Es cuestión de que dejemos de ser cuadrados.

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