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Emprendimiento: dulces en el Amboró by cardume
enero 2, 2009, 11:26 am
Filed under: General
Las comunidades de Cerro Verde y Capilla tienen nuevos proyectos para evitar los chaqueos y preservar los suelos.

El Programa de Conservación de Paisajes (PCP), financiado por USAID y por la FAN (Fundación Amigos de la Naturaleza, está apoyando dos nuevas iniciativas que permitirán a las comunidades de Cerro Verde y Capilla, desarrollar nuevas estrategias para preservar la calidad de sus suelos, cuidar la naturaleza y no velar por su economía. Ubicadas muy cerca del Parque Amboró, área protegida nacional, ambas comunidades reciben la capacitación para dos proyectos, la apicultura en Cerro Verde y la agroforestería en Capilla.

Socias peculiares

Ubicada a 1/2 hora aproximadamente de Samaipata, la comunidad de Cerro Verde pertenece al municipio de Mairana y está en las orillas del Parque Nacional Amboró. Es un lugar cálido donde la gente es muy amable. Las casas son de adobe, no tienen electricidad, ni agua potable; utilizan el agua de “pozos” o pequeños lagos que están cerca a la comunidad. La escuela alcanza solamente hasta 5º de primaria.

Juanito Orellana Catorceno (38) es el presidente de la asociación APIMA, la sociedad de apicultores de la zona. Vive en una casita de adobe, con tres cuartos (cocina, dormitorio y una “oficina”, donde se hace el centrifugado de la miel) este debe ser un lugar muy cerrado, para que las abejas no puedan oler la miel. Juanito trabaja con su esposa y sus hijas, quienes también lo ayudan con la apicultura y con la cosecha de fruta; la familia tiene ciruelos, frutillas, duraznos y mora.

Celso Zurita, (65) tiene 4 cajas de abejas (colmenas), tenía 7 pero 3 se le arruinaron ya que hormigas entraron y las abejas se fueron. Celso vive solo, por lo que necesita que lo ayuden en sacar la miel, ya sea pagando jornales o el muy aplicado lema entre las comunidades “hoy por ti mañana por mí”.

La FAN ayuda en este proyecto, capacitando y dando ciertos elementos de trabajo a los comunarios, ya que antes éstos sacaban la miel rompiendo las colmenas sin importarles que las abejas mueran o emigren. Luego de la capacitación, los apicultores comprendieron la necesidad de cuidar a las abejas y tener miel sin hacerles daño. La miel también es una alternativa para que los comunarios tengan otro ingreso aparte de la fruticultura y la siembra de papa, trigo, arveja, frijoles, locoto, que hace que la tierra se canse y se tenga que ir a otros lugares chaqueando y causando problemas ambientales. Ahora en Cerro Verde se ha impuesto la normativa de que sólo pueden chaquear 2 hectáreas.

En esta comunidad existen 70 familias de las cuales 17 son beneficiadas con proyecto de la FAN. A través del técnico Artemio Zabala, la FAN capacita a todas las personas de la comunidad, no importa la edad o sexo, es así que hasta los niños tienen conocimiento del manejo de las abejas.

La cosecha de miel se hace entre 3 o 4 veces al año, dependiendo el clima, es mejor si es cálido o soleado. Cada colmena tarda aproximadamente un mes y medio en producir miel, esto depende también de si la plancha de cera está en buen estado porque de lo contrario las abejas tienen que empezar desde el principio y tardan más.

La FAN, con el financiamiento de USAID, apoya a cinco comunidades con este proyecto, ellos les dieron los equipos a los comunarios interesados. además de la capacitación. Se tiene previsto otro proyecto para ayudarlos a llegar al mercado y comercializar la miel.

CAPILLA

Ubicada a casi 3 horas de Comarapa, Capilla en una comunidad árida de clima cálido, donde se cosecha papa, trigo, maíz y arveja. En la comunidad viven 60 familias, no tienen luz, agua potable, la escuela es hasta 5º primaria y no tienen posta médica. Por algunos problemas políticos internos, el acceso al lugar en un poco complicado ya que sólo hay tres comunarios que cuentan con camiones que sirven para el traslado y contratar un taxi expreso cuesta entre 120 a 150 bolivianos. El pueblo no tiene un sistema de recolección de basura, pero ellos hicieron normativas propias para protegerse y proteger el medio ambiente.

20 familias empezaron con el proyecto de la FAN y ahora son 16 familias las beneficiadas. Este proyecto, según explica Juan Vargas Andia, técnico asistente de campo, es frutal, forestal y de cultivo anual. La FAN capacitó a los comunarios en el sistema de riego, ya que la comunidad tiene muchos problemas en este aspecto; les enseñaron la mejor forma de riego, para que realmente el suelo se humedezca y el agua no solo pase superficialmente por la tierra. En la comunidad se tienen turnos para el riego, que duran seis horas al día. Cada 8 o 12 días, según el número de familias que hay por cada “acequia”, los comunarios tienen que caminar unos cinco kilómetros para llegar a la vertiente.

Este proyecto significa una alternativa importante ante el chaqueo que podría afectar al Parque Amboró. El cultivo de árboles frutales como manzana, ciruelo y durazno es una alternativa de conservación. La agroforestería tiene como fin el cultivo de árboles frutales, como la manzana, ciruelo y durazno, (para esta región), además de las plantaciones forestales, como el ceibo, molle y aliso que sirven para la protección de los árboles frutales. Aunque todavía no hay frutos en esta comunidad, ya que el proyecto recién empezó hace un año y las plantaciones fueron en septiembre del 2007, los comunarios están muy entusiasmados, saben que sus suelos están mejor, que el sistema de riego beneficia a toda la comunidad, además de otras comunidades cercanas, y que la ganancia será mayor a la que tienen ahora: cada caja de manzana se puede vender entre 15 a 20 dólares. Se calcula que aproximadamente una hectárea de manzanos rinde unos 5000 dólares a partir del quinto año de producción, además que cada manzano tiene entre 25 a 30 años de vida, lo que hace que se pueda cosechar durante todo ese tiempo y además se proteja el suelo.

Juan Carvallo (39), tiene 200 manzanos y 240 ciruelos, también produce papa, trigo, maíz y arveja. Él trabaja con su mujer y sus hijos en sus cuatro hectáreas. Mario Cárdenas Arana (50) y su esposa Bacilia Becerra, tienen 2 hijos, uno estudia ingeniería petrolera y su hija medicina, ellos tienen 20 ciruelos y 680 manzanos y trabajan juntos, como la mayoría de comunarios que hace sus trabajos en familia. Dentro de los proyectos de la FAN se quieren generar nuevos mercados, tanto para la miel como para las frutas. Hay un dulce y saludable panorama de negocios para estas dos comunidades.

Texto: M. Luisa Oblita, lostiempos.com






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